domingo, 28 de diciembre de 2014

Arcillas del cabezo Negro de Abarán



Un paseo por las arcillas del Cabezo Negro de Abarán. 




 Un episodio de vulcanismo entre el Pérmico y el Triásico

  generó en Abarán rocas volcánicas y subvolcánicas de composición fundamentalmente básica.
 Se trata de rocas intrusivas
holocristalinas formadas por grandes cristales de plagioclasa cálcica (andesina-labradorita).
 Las más comunes son rocas verdosas o azuladas conocidas con el nombre genérico de ofitas, englobando doleritas y diabasas. A menudo se presentan muy metamorfizadas y se denominan metabasitas. También son llamadas materiales porfídicos. La coloración verde oscura da origen al topónimo de cabezo negro de Abarán.

Abarán.
La composición química y mineralógica de estas rocas es compleja y puede ofrecer importantes variaciones de unos afloramientos a otros ya que se superponen tres paragénesis: a la magmática inicia sigue otra de origen metamórfico; ambas experimentan después notables alteraciones , sobre todo en feldespatos y anfíboles; a ello se suman localmente transformaciones de origen hidrotermal, con sulfuros y sulfosales de cobre y de hierro (magnetita, ilmenita, hematites). 

Ofita del Cabezo Negro de Abarán.
La alteración térmica que la intrusión de estos materiales produce en las arcillas del keuper se traduce en la formación de mica y clorita, especialmente en las zonas próximas al contacto.

Formación de pequeños cristales de mica clorítica en el contacto de las calizas con la diabasa del Cabezo Negro de Abarán.
Su descomposición por meteorización genera arcillas hinchables cloritizadas del grupo de la esmectita, de tonos pardos, verdosos y amarillentos.
El análisis de las arcillas de la zona de contacto mediante disolución en ácido acético y difraccion de rayos X del residuo, da clorita, mica y anfíboles.

Yeso especular del Cabezo Negro de Abarán.
Estratificación de yesos y calizas de Abarán.
La mineralogía describe en ellas hornblenda, feldespato potásico, augita, titanita, granates
diópsido, granates ,carbonatos y una diseminación de óxidos de hierro y titanio.

En las arcillas triásicas afectadas por el calentamiento hidrotermal de los contactos con la masa ofítica pueden hallarse cristalizaciones de micas cloríticas, y el yeso se impregna de bandas verdes.

Areniscas, yesos y calizas de Abarán.

En las areniscas rojas triásicas que cercan la masa ofítica se pueden apreciar rizaduras de corriente, de facies Buntsandstein. Son muy llamativos los conos formados por la descomposición de estas areniscas arcillosas, que se presentan en tonos rojos o verdes. Las arcillas, yesos y margas versicolores pertenecen a la facies Keuper. En algunos bloques de yeso bandeado se aprecia materia orgánica, lignito.

Rizaduras de corriente en los espejos de deslizamiento de las areniscas de facies Buntsandstein.

Margas, yesos y arcillas versicolores forman conos de deposición de materiales. Facies Keuper.
Lignito en el yeso de Abarán.
Disgregación en escamas de las areniscas rojas triásicas.
Arcillas y areniscas rojas silíceas (rodeno).
Irisaciones de manganeso impregnativo sobre la arenisca.
Pliegues en el yeso de Abarán.
Vista desde el Cabezo Negro de Abarán.



Las minas de Almendricos: enclave argárico, minas de hierro y carbonatos de cobre.



         Almendricos, poblado argárico del Rincón y minas de hierro.



La Sierra de Enmedio, próxima a Puerto Lumbreras, es un buen lugar para observar el contacto entre masas de ofitas y materiales carbonatados. En el contacto aparecen numerosas mineralizaciones de hierro que, ocasionalmente, presentan concentraciones de carbonatos de cobre en las fisuras. Quizás esta presencia del cobre tuvo que ver con el asentamiento en el llano de Almendricos de un poblado argárico, relacionado con otros núcleos muy próximos. Se han documentado allí casas y nueve enterramientos.

Minas de hierro y escombreras en Almendricos, Sierra de Enmedio.

 
Cuchillo argárico.


El Rincón de Almendricos era un enclave argárico en una zona de intensa ocupación durante la edad del bronce.

Cuenco argárico con mamelones.


Cerámica argárica del Museo de Murcia.




Estos afloramientos de metabasitas dan al paisaje un color verdoso, a veces roquedos casi negros, a veces muy claro por la presencia de epidota, y llamativo por su intensidad. Al ser rocas mineralizadas por una secuencia hidrotermal, abunda la hematites especular, muy brillante y fácil de reconocer, repartida en filoncillos y bolsadas.

Ofitas con impregnación de hierro. Almendricos.

Abunda la cúscuta.



 Las rocas carbonatadas dan tonalidades marrones, ferruginosas, que llegan al amarillo intenso en la variedades pulverulenta del oligisto, la limonita. Las dos menas principales de hierro de estas minas, explotadas intensamente a pincipios del siglo XX, son, pues, la especularita y la limonita, con leyes cercanas a la mitad de su peso en hierro. De esta última, la limonita de Puerto Lumbreras, D. Bartolomé García Ruiz afirmaba que, en el cercano Cabezo de la Jara se daban los mejores óxidos amarillos naturales del mundo, por su extraordinaria calidad, pureza y belleza. El uso de esta variedad terrosa es el de tinte y pigmento.





Bolo de óxidos de hierro.

Especularita y limonita, menas de hierro de Almendricos.

Es interesante también esta conjunción geológica de intrusión diabásica reemplazante de las calizas triásicas por la génesis de arcillas especiales. La alteración de las metabasitas (metamorfización de las ofitas y diabasas) origina un material arcillosos y blando formado por esmectitas, o arcillas hinchables, que se expanden con la humedad y se contraen al secarse, formando profundas grietas.En este grupo de arcillas se incluyen la pirofilita, el talco, montmorillonita, saponita, vermiculita.

Ofitas verdes de Almendricos. Los afloramientos de Sierra de Enmedio y Carrascoy de estas diabasas son muy interesantes por las paragénesis micromineralógica.

Hematites especular de Almendricos. Son extraordinariamente brillantes, y la unión basal de los cristales hace que se separen fácilmente impregnando las manos de color plata.






 Presencia de carbonatos de cobre con la hematita de Almendricos.

La presencia de malaquita en impregnaciones delata la facilidad con que pudo esta importante materia prima ser objeto de atención durante la edad del bronce.
Sabemos que estos primitivos habitantes de Almendricos utilizaron moldes de fundición, pero no podemos asegurar que los carbonatos de cobre de que disponían tan a mano fuesen usados para la producción de bronce, pues no se han hallado martillos mineros, ni crisoles o escorias, como los documentados en Peñalosa, que documentan todo el proceso metalúrgico.
En cuanto a la cerámica, una vez más se repiten en este poblado del Rincón las formas características de esta cultura. 



Puñales argáricos, lámina de Siret.

Estudios recientes (Gonzalo Aranda Ruiz,) sobre la producción cerámica argárica proponen una diferenciación entre producciones estandarizadas y especializadas según su función, y otras cerámicas de manufactura episódica, menos elaborada y estandarizada, relacionadas con producción y consumo familiar. Al primer grupo corresponderían raasgos técnicos como destreza en la ejecución de perfiles, espesor, simetría, uso de desgrasantes óptimos y excelentes acabados. En concreto para la producción funeraria, este autor siguiendo a Contreras, destaca los intensos bruñidos en las partes visibles y el fuerte brillo metálico. 

Bruñido metálico. Reproducciones de cerámica argárica.

Siempre existe una correlación entre propiedades técnicas (desde la selección de arcillas y desgrasantes, definición de una morfología específica y consiguientes técnicas de levantado y acabado de la pieza, hasta el proceso de cocción), buscando un resultado muy preciso, y las funciones concretas a que se destina, sean de consumo, de cocción de alimentos, de almacenaje, o rituales. Estas decisiones técnicas implican unos conocimientos rtesanales que son aplicados de forma sistemática, creando una estandarización de la producción. 

Vaso lenticular y tulipa argáricas. Reproducciones del autor.

La técnica principal de manufactura de las formas cerámicas argáricas es el moldeado de las bases sobre soporte cóncavo, descrita por Siret, combinada con la técnica del urdido para la construcción del cuerpo superior, dando lugar a la aparición de carenas en la línea de unión de ambas partes. 



Hematites, Almendricos.


 Crisocola de Almendricos.


Hematites de Almendricos, filones en la ofita.
especularita de Almendricos
Precioso tono rojizo en la hematites especular de Almendricos.
Oligisto especular o especularita de Almendricos.


 
Mina Santa isabel, sierra de Enmedio.




Cuenco argárico.


Atardecer en Almendricos, Sierra de Enmedio.
 

domingo, 21 de diciembre de 2014

Los testares de Agost, memoria de la alfarería árabe del agua.



       Dedico esta entrada a mis maestros en cerámica, y amigos: a Roque Martínez Izquierdo, ceramista de Agost, que me inició en el torno y las técnicas básicas, y a Vicente Bernabeu Plaza, restaurador del Museo Arqueológico Provincial de Alicante, que aprendió y trabajó la cerámica también en Agost, y de quien he aprendido técnicas de reproducción de cerámica arqueológica y realización de moldes en muchas conversaciones a lo largo de los años.

Agost, tierra muy blanca y cielo muy azul.
      Agost es conocida por sus alfares y por el hallazgo de dos esfinges ibéricas en el lugar llamado Campo del Escultor. Pero su ocupación neolítica está atestiguada en la Cova de Sant Martí, donde aparecen las primeras cerámicas de Agost, con decoraciones incisas y a peine. El yacimiento del Negret documenta la edad del Bronce en su término. El Castellet de la Murta, con sus covachas y abrigos, fue ocupado también dos milenios antes de Cristo, y luego por romanos y árabes. La presencia ibérica se ha reconocido en el entorno de la actual ermita.

Esfinge ibérica representada en una moneda. Dos esfinges y un toro ibéricos en piedra caliza dan cuenta de la ubicación de una antigua necrópolis ibérica en el centro de la población actual de Agost.

El Terrer dels Pobres de Agost con la Sierra del Cid al fondo.
       Aprovecho un paseo por las antiguas canteras de tierra blanca, un lugar conocido por Els Terrers o Las Lomas de la Beata, singular por su interés geológico y paleontológico, y por ser la primitiva cantera de arcilla que dio renombre a la producción alfarera de Agost.
Allí se encuentra el Terrer dels Pobres, pues de entre las explotaciones privadas una de ellas se reservaba por el municipio como lugar de extracción para los alfareros que no tenían la suya propia. 
 
     Dice el salmo 62: “Como tierra reseca, agostada, sin agua...” y se me viene a la cabeza que “agostado” debería venir de Agost, aunque no venga, pues así es esta tierra reseca y sin agua, como el mes de agosto.
 
Alternancia de bancadas de calizas nummulíticas y bolsadas de arcilla balnca luteciense.
       Es un paraje árido de natural y erosionado por la actividad extractiva, en el que se alternan los bancos calizos retorcidos entre bolsadas de arcilla blanquecina, salpicado de testares de los últimos decenios. Allí se sacaba la tierra y se arrojaban los tiestos rotos, las cocciones defectuosas, a veces sobrepasadas de horno. 
 
Testares de barro blanco de Agost.



       
Ladrillo sobrecocido y tirado al testar. Obsérves la coloración del corye y la presencia de vacuolas.
        Millares de tiestos de tonalidades amarillentas y verdosas. La arcilla calcárea empieza a deformarse a partir de los 1030º, temperaturas que a veces se alcanzan en ciertas zonas del horno, dando lugar a la sinterización y gresificación , pasando a color verde oscuro y a deformarse. Un desastre para el alfarero que queda reflejado en los miles de cacharros rotos esparcidos por aquí.

Caliza nummulítica de Agost.
        Llama la atención el suelo blanquecino salpicado de nummulites, o monedetes que se decía en Agost. Este terreno de edad eocena es conocido por los paleontólogos por su gran riqueza en fauna luteciense, especialmente foraminíferos y equinodermos. A principios del siglo XX, D. Daniel Jiménez de Cisneros citaba estas explotaciones por su riqueza en fósiles, incluso nódulos de ámbar. En estos terrenos se han identificado especies nuevas, incluido un cangrejo que lleva el apellido de un maestro del pueblo, don José Pastor, que estableció el holotipo del dromilites pastoris para la ciencia.

Celestina o sulfato de estroncio de Agost.
         Sobre las calizas fuertes se desarrollan los sulfatos, de calcio y de estroncio, es decir, yesos y celestinas. Los yesos fueron explotados en él término, incluso hoy en su variedad alabastro en la partida del Verdegás.

        De estos terreros pegados al pueblo se extraían las arcillas plásticas que se utilizaban en las alfarerías para la fabricación de cacharros: tinajas, cantarería, botijos, macetas... especialmente contenedores de agua. Cacharros amarillentos con formas de tradición árabe. La arcilla extraída se esparcía en eras para que por efecto de la intemperie se fuera meteorizando, deshaciéndose los terrones, que luego se desmenuzaban y decantaban en unas balsas de muy poca profundidad, donde se obtenía el barro por evaporación del agua. Aún pueden verse estas balsas junto al taller familiar de Roque.
 
Arcilla calcárea de Agost.
      Esta arcilla no es útil para cerámica fina por contener abundantes partículas de caliza, sin embargo es ideal para cantarería por su fácil torneado y su porosidad, produciendo un agua más fresca en verano. La adición de sal a la masa aumenta la porosidad, y consiguientemente la sudoración del barro, que por ósmosis y evaporación, rezuma y refresca el agua. De por sí ,las arcillas calcáreas y margas, contienen una alta proporción de carbonato de calcio, por lo que en la cocción ya adquieren ese aspecto blanquecino, a veces amarillento en los materiales de construcción.

Cerámica ibérica. Caliciforme torneado con arcilla calcárea de Elche.
    La adición de sal les da una coloración blanca. Esta técnica es empleada en la Rambla de Córdoba, o la isla de Djerba, en Túnez, donde se mezcla la arcilla con agua del mar. A cierta temperatura el cloruro sódico funde e impregna la superficie de las piezas (la sosa) limpiándolas y dándoles una blancura inmaculada.

Pintando con manganeso sobre el barro blanco antes de esgrafiarlo a punzón.
       La industria cerámica de Agost emplea otras arcillas, las triásicas versicolores muy presentes en el término, con sus tonos rojo oscuro, verdosos, azulados., y machacadas, no decantadas, para ladrillos y elementos de construcción.

Arcillas de Agost.
          Las técnicas alfareras no son consecuencia de la casualidad, sino el resultado de siglos de lenta evolución y observación que conduce a la depuración de las formas. Al igual que el resto de la artesanía tradicional, la alfarería responde a dos principios básicos: las propiedades de la materia prima (en este caso, la arcilla blanca calcárea) y la técnica secular, que se transfiere de generación en generación sin cambios sustanciales porque su esencia es funcional. Se impone siempre la naturaleza de la arcilla en origen. Para la alfarería tradicional del agua conviene un material poco pesado y sobre todo muy poroso. Pero además la arcilla es en parte la responsable de la forma, puesto que según las características del barro se aplican unas u otras técnicas de trabajarla, de conformarla. Por eso el origen geológico determinará el uso tradicional: así, los alfares de prolongada tradición, como Agost, se relacionan con abundancia de depósitos de fondos continentales y marinos terciarios o cuaternarios, que afloran a la superficie. De ahí la abundancia de fósiles característicos de fondos marinos.
 
Millones de foraminíferos fósiles de las calizas de Agost.
       El grupo de las arcillas calcáreas presenta diversas calidades al hallarse repartido por una amplia extensión geográfica, con rocas calcáreas de composición variada; son distintas, aunque todas presentan una alta proporción de carbonato cálcico, a menudo con pequeñas proporciones de hierro y manganeso. Esta composición mineralógica, de fina granulometría, hacen que sean idóneas para alfarería común, para utensilios de todo tipo: almacenaje, agua y vajilla ordinaria, aunque no para el fuego directo por no ser refractarias. Los romanos llamaban a esta obra, la cacharrería pequeña, opera figulina. Se caracterizan, una vez cocidas, por su color blanquecino debido a la calcita. Igualmente estas arcillas son apreciadas para materiales de construcción. La teja plana o marsellesa del Levante se fabricaba con barro amarillento. Además, las cubiertas vítreas se adhieren fácilmente sobre la arcilla calcárea.

Paisaje desértico de Agost desde el Terrer dels Pobres.
        Su contracción es extremada, pues son muy plásticas y absorben mucha agua en el amasado. Precisan por ello las piezas de un secado muy prolongado y lento, protegidas las s de las corrientes de aire y los cambios térmicos bruscos. En el horno requieren horas de temple y un enfriamiento muy lento, hasta una semana con el horno completamente cerrado, de lo contrario cualquier corriente de aire frío las fractura.

Reproduciendo una jarrita almohade.
Jarra almohade pintada parcialmente con manganeso antes del esgrafiado. El barro de Agost produce un contraste óptimo para esta técnica
       En la jarrita almohade de la fotografía se ha empleado una arcilla calcárea muy similar a la de Agost, procedente de Elche. La elevada contracción y la finura de la pared donde se sujetan las asas a menudo generan agrietamientos durante el secado. El color muy claro es idóneo para destacar los incisos sobre el manganeso aplicado a parte de la superficie; es la técnica denominada esgrafiado, que se combina con pintura al manganeso sin esgrafiar en otros motivos decorativos, a menudo pseudoepigráficos., y que se considera un fósil director del período almohade. 
 
Cerámica hispanoárabe.Técnica mixta, pintura al manganeso y esgrafiado, vidriado de cobre (en la foto, gris antes de dar el verde característico una vez cocido).
       La combinación del esgrafiado del manganeso con aplicaciones en crudo de óxido de cobre con fundentes es la técnica mixta denominada esgrafiada y cuerda seca parcial, que puede verse en la fotografía siguiente, todavía sin cocer el vidriado. El color gris de la banda epigráfica se transformará en verde translúcido.

Jarrita almohade de cuerda seca parcial combinada con esgrafiado.
        Los testares aparecen salpicados por estas lomas, y también hay un importante espesor de tiestos rotos en un barranco a levante del pueblo, junto a un antiguo puente desde donde se volcaban los productos defectuosos. Entre los millares de fragmentos aparecen todas las formas tradicionales de Agost: botijos carreteros,valencianos o de tambor, huchas, pitos o ruiseñores, cántaros gandianos, de col, chatos, aragoneses, ponedores y comedores de animales, medidas o cetrills, porrones, morteros,... incluso las formas más decoradas, trabajadas con lágrimas de barbotina que se pegaban con jeringa de lata, como gallos o jarras de novia, técnica que aquí llaman bordado. También los sellos de los talleres, muchos ya desaparecidos.
 
Testares de Agost. Sellos de alfarerías artesanales e industrias recientes.
       
Tiestos de cacharros rotos de barro blanco de Agost.
       Sirva esta entrada de homenaje a tantos alfareros que con su maestría y esfuerzo llevaron el agua fresca por todos los rincones de España y, en sus mejores tiempos, hasta la costa argelina.

Paisaje de Agost.