jueves, 28 de agosto de 2014

Tumbas argáricas: tematización arqueológica

       Hoy presento un trabajo de tematización arqueológica. Se trata de recrear el contenido de dos tumbas en cista siendo fiel a la memoria de excavación del yacimiento, de modo que las dos cistas, originales y en su lugar, puedan presentarse al público visitante con un contenido arqueológicamente veraz pero recreado.
Cista argárica individual con vaso carenado

       El trabajo se realizó previamente en taller, una vez documentadas las tumbas con la documentación arqueológica existente. Finalmente, bajo la dirección técnica de un arqueólogo y de una restauradora, los bloques elaborados en taller fueron insertados en las cistas originales con las debidas precauciones que asegurasen la integridad y ausencia de contaminaciones de la réplica. Para ello se usó geotextil, lechos de gravilla y un mortero específico a base de tierra de bancal mezclada con cal, que sirvió para fijar el bloque y rellenar visualmente los espacios enre las lajas originales de las cistas y el trabajo realizado en taller.
Tumba argárica en cista. ajuar cerámico y cuentas de collar. Nótese la mancha de ocre rojo en la parte posterior del cráneo, tal como apareció el original.

      Los materiales utilizados han sido: resina para los cráneos, cerámica blanca (loza) coloreada para el resto de material óseo modelado a mano, cerámica pintada para imitar cuentas, cobre para un punzón y aretes, y una pasta elaborada especialmente para replicar el ajuar cerámico original hallado en las tumbas. Para la base de soporte del bloque, porexpan y mortero de tierras naturales con escayola y pigmentos.
Tumba argárica. Inhumación de dos individuos en cista. Ajuar formado por una gran copa, arete y punzón de cobre, que se presenta enmangado por razones didácticas.
            
Tumba argárica con dos individuos afrontados. recreación de material óseo y ajuar cerámico y metálico.
       Por último acompaño algunos vasos argáricos
Cuenco argárico con mamelones. Bruñido intenso.
Formas argáricas

Tulipa argárica Forma 5 de Siret.

Tulipa argárica de carena baja.

Vaso argárico lenticular de bruñido intenso.
En esta tulipa argárica se aprecia el desgrasante en las zonas desgastadas por debajo del engobe.
La forma 5 de Siret preesenta múltiples variantes. tulipa argárica envejecida con pátina.



miércoles, 27 de agosto de 2014

Cerámicas fenicias y tartésicas

       Hoy quiero presentar algunos procesos cerámicos relacionados con las culturas fenicia y tartésica. Realizaré un jarro de boca de seta fenicio, algunas lucerrnas fenicias de piquera, un vaso acampanado a chardon y un plato de retícula bruñida tartésico.
      Al hilo de ello describiré una secuencia de procesos de las cerámicas a mano, y, en el caso del jarro de boca de seta, a torno.
      El acopio de las arcillas, desgrasantes y pigmentos adecuados es el paso previo. Hay que documentarse bien, a ser posible ver los originales a reproducir o piezas similares de la misma procedencia si ésta es condicionante. Las publicaciones sobre cerámica arqueológica no suelen ser muy descriptivas en lo tocante a desgrasantes y colores.
Acopio de arena de cuarzo en una escombrera de mina de Almería

      Será necesario hacer pruebas previas, a veces de forma muy intuitiva, para dar con una pasta cuya apariencia de color y textura resulte convincente. Hay que valorar el cambio de color provocado por la cocción, y el desgaste de los originales, la pérdida de pigmentación, la pátina del tiempo.
      Los desgrasantes que se comercializan para ceramistas son muy limitados para su uso en la reproducción de una pieza arqueológica, generalmente reducidos a polvo fino, invisibles al ojo. Demasiado uniformes. El alfarero debía utilizar los que tuviese en su entorno, mucho más variados en composición, granulometría, color, y, por supuesto menos uniformes. Si las piezas originales fueron elaboradas en un entorno geológico determinado, el uso de arenas concretas estará directamente relacionado con ese entorno. El conocimiento de la mineralogía y de la geología es muy útil. la recolección de arenas útiles para incluirlas en pastas cerámicas es una constante en mis salidas al campo.
Documentación para preparar la masa. Adición de arenas.

     La pasta ha de amasarse muy bien hasta obtener un resultado homogéneo, vacío de burbujas de aire y en el punto de humedad adecuado, más duro para las piezas a mano. Con restos de la masa prepararemos una barbotina que nos será útil para rellenar grietas o realizar pegados, en su caso.
Adición de pigmentos: óxido de hierro natural.

     También ha sido necesario preparar un engobe rojo brillante, a base de óxido de hierro muy decantado mezclado con una proporción de arcilla. Es una especie de sigillata que da un color anaranjado menos cristalino y brillante, pero llega a alcanzar un satinado. Obviamente, este solo proceso justificaría un estudio de detalle.
Preparación de un engobe rojo que ha de resultar satinado una vez cocida la pieza.

     Las herramientas son muy básicas: una pieza de soporte es importante para piezas grandes o para obtener paredes delgadas en piezas pequeñas, utilizando una forma simple, cuenco o cono, ya cocida y de las dimensiones necesarias. El uso de esta técnica de moldeo a mano fue descrito ya por Luis Siret en piezas argáricas.
Desgrasantes visibles en las paredes de un cuenco.

Línea de cosido de los rollos de barro.
    Todo se hace a mano, levantando la pieza a rollos, usando quizás un palillo plano para afinar el cosido interior de los rollos o para estirar exteriormente el barro hacia arriba cuando se va venciendo.
    Cualquier útil con filo, sea de piedra, madera o metal, servirá para raspar y alisar la superficie seca.
Raspado del interior de un cuenco.

    Cuando aún está blanda, si los desgrasantes son gruesos, los arrastrará generando raspaduras. Estas trazas de raspado pueden ser alisadas o no, o cubiertas por engobes, más a menudo.
Espatulado del vaso a chardon.

Torneado de un jarro fenicio de boca de seta.

Retorneado.

 
Añadido de las asas previo al baño de engobe.

Lista para cocer.
        La utilización del engobe no es sólo una cuestión estética. Puede ser del mismo o diferente color que la masa del barro, pero tiene una función doble: impermeabiliza la pieza y permite alisarla o bruñirla al aumentar la humedad cuando está demasiado seca, lo que se produce a menudo por zonas en piezas grandes, especialmente en las zonas más delgadas y expuestas al sol y al aire (bordes, asas).
Humedecido para bruñir.

          Además de raspadores y espátulas o alisadores, utilizaré cantos rodados duros de grano fino para el bruñido. En piezas grandes descubrí hace tiempo la utilidad de usar secciones de caña, en movimientos tangenciales y rotatorios, como paso previo al bruñido final a piedra. Ahorra tiempo y homogeneiza las superficies muy bien.
Igualando la superficie a caña.

Bruñido de la pieza.
          El vaso a chardon presentaba la dificultad de guardar la simetría y reducir el grosor de las paredes, por lo que el raspado fue más incisivo.
Bruñido interior del vaso a chardon con canto de cuarcita.

Vaso a chardon bruñido listo para cocer.
          Quizá los más dificultoso ha sido conseguir la técnica de la retícula bruñida; he realizado hasta cuatro piezas y muchas pruebas sobre fragmentos, y aunque la apariencia en crudo era buena en algunos casos, el brillo se perdía en cocción. Precisamente el brillo diferencial de las líneas sobre el mate del resto de la superficie es lo característico de esta técnica. Pero hay que obtener un bruñido en líneas muy finas, lo que implica utilizar instrumentos agudos, y esto levanta el barro, tiende a hacer surcos incisos y mates.
Cerámica tartésica de retícula bruñida.

         Dejo finalmente unas fotos sugestivas de cocción en hoguera de un lote de vasos argáricos para no empachar con tantas fotos de taller.
Cocción en hoguera de vasos argáricos.
Enfriada la hoguera desenterramos las piezas.
Formas argáricas  secando al sol una vez lavadas.

   
    

martes, 26 de agosto de 2014

Pervivencia formal: éxito funcional y tradición

       Cuando una forma cerámica pervive en el tiempo es porque supone un éxito funcional. a este primer factor se suma la estética, factor más efímero, y que se encuadra en la idea de tradición con personalidad propia.
       Un ejemplo en nuestra alfarería popular: la cantarella, también denominada jarra de estudiante en Andújar, jarrita polilobulada para beber agua que servía de tapón al cántaro, de vaso donde recoger el agua que de éste se vertía, y con picos o lóbulos que permitían su uso por distintas personas sin tener que beber del mismo pico.
Cantarellas de Agost y de Vera.

        El barro, poroso, sin vidriar, permitía refrescar el agua y tenía poco peso para hacer más cómodo su uso.
       Presentamos una pieza del siglo XVII procedente de Guardamar que se conserva en el Museo Arqueológico de Alicante.
Jarra de Guardamar. Museo Arqueológico de Alicante.

       Una pieza similar, aunque barnizada y decorada, en un conocido bodegón barroco de Luis Egidio Meléndez, y ejemplares contemporáneos de Agost y de Vera (en este caso replicado en Sorbas). La forma se producía también en Alhabia, Almería, y en La Rambla de Córdoba. Al menos ha perdurado tres siglos, y quién sabe cuántos más si no fuese por la producción industrial.
Bodegón de Luis Egidio Meléndez. Alcarraza.

      Otras denominaciones son jarra mora, jarra de picos (cuatro en Vera, cinco en Agost), o, más ambigua, alcarraza,según el título del óleo citado.
      Otras veces la pervivencia es estética, ligada a un estilo con personalidad acusada, sin valor funcional. Me ha llamado la atención la expresividad de las cabezas de las figuras a torno de la Illa Plana de Ibiza, que recuerdan ciertas producciones tradicionales tunecinas. Hay un parentesco estético de sabor púnico. En su origen, a su vez, antiquísimas influencias de terracotas antropomorfas chipriotas.
Terracota púnica de Ibiza.
Terracota de S'Illa Plana, Ibiza.

Cerámica tunecina contemporánea.
      Veremos en otra entrada cómo cuando esa fórmula decorativa resulta de un gesto técnico relativamente sencillo, como la adición de unas líneas básicas para configurar un rostro, o el ahuecado de la cabeza logrado cerrando la pieza al torno, culturas muy alejadas entre sí presentan paralelos formales, porque prevalece la facilidad de la solución técnica.

lunes, 25 de agosto de 2014

Modelando en vacaciones

       El descanso de verano es adecuado para modelar a ratos. Siempre llevo conmigo una caja de herramientas de modelado muy sencillas, y algunas pellas de barro preparado previamente en el taller. Las herramientas más usadas a menudo las preparo yo mismo a partir de palitos de polo cortados y lijados. 

Herramientas de modelado.
       Una vez obtenido un modelo lo dejo secar, y obtengo un molde de barro o de escayola según lo que mejor convenga. El diseño debe contemplar siempre cualquier problema de enganche en el desmoldeo.
       Una visita al Museo Arqueológico de Alcoy, con una excelente coleción de terracotas ibéricas procedentes del santuario de La Serreta, y la lectura de un estudio sobre coroplastia funeraria romana de Córdoba del profesor Vaquerizo Gil han sido este verano estímulos para la creatividad. 
Exvotos ibéricos, algunos de La Serreta.
Gladiador del Marrubial, Córdoba.
       A pesar de la limitación que supone el calor para salir al campo en agosto, he prospectado algunas zonas donde recolectar diabasas rodadas para realizar hachas pulimentadas. No es fácil encontrarlas. Pero a menudo pienso que el artesano neolítico que pulía estas rocas duras sin duda valoraría mucho el hallazgo de cantos rodados que facilitan enormemente el repiqueteado y desbastado del material para obtener preformas. 

Canto de diabasa rodada en conglomerado de playa.
       En la foto aparecen hachas pulimentadas a partir de ofitas rodadas de la isla de Tabarca. Las piezas más grandes están hechas a partir de material fresco de una cantera próxima a Hondón de los Frailes. La diferencia en tiempo de trabajo de un material y otro es muy grande.
Hachas de ofita pulimentada, isla de Tabarca. La pieza grande, cantera de diabasas próxima a Hondón de los Frailes.

miércoles, 20 de agosto de 2014

Fascinación por la tierra

       Desde hace treinta y cinco años disfruto saliendo al campo los fines de semana. A la pasión por la arqueología he unido la curiosidad y el interés por la geología, la paleontología y la mineralogía. Estas aficiones me permiten en cada excursión recolectar arcillas, desgrasantes y pigmentos naturales.

Pigmentos de hierro en Peña del hierro, Nerva.


       He probado una docena de pastas comerciales de baja temperatura, y las utilizo, pero disfruto experimentando con las que yo mismo preparo recolectando barros naturales. Recuerdo una experiencia de hace doce años: en un saladar cercano a Elche y pegado al mar recogí una pequeña muestra de barro. La capa superficial gris, salobre y arenosa, de apenas dos centímetros, cubría una capa de arena suelta marrón de unos diez centímetros. Debajo de ésta, un palmo de fango gris oscuro, maloliente, formado por restos vegetales en descomposción (plantas barrilleras), cuajado de moluscos de dos especies. Cogí a partes iguales un puñado de la arena marrón y otro del fango, separando las valvas y los gasterópodos a mano. Amasé una bola y modelé unas figuras sencillas. Cocidas a 900º C en horno eléctrico el resultado fue una terracota amarillenta, claramente bandeada, oquerosa (numerosas vacuolas dejadas por restos vegetales y fragmentos de concha deshechos). Esta pasta me recordó de inmediato algunas terracotas púnicas.
Terracotas ibicencas.
      
Alfarería tunecina actual. Barro poroso y vacuolas.
       Un amigo ceramista me advirtió de los riesgos de la volatilización de la sal para las resistencias de mi horno.
      Experiencias de este tipo he realizado en torno a ciento cuarenta en los últimos diez años, la mayoría con barros naturales, pero también un buen número partiendo de arcillas naturales y adición de al menos treinta desgrasantes naturales recogidos por mí  en el entorno de las provincias de Alicante y Murcia, especialmente con materiales de la zona minera de Cartagena, la Unión y Llano del Beal. La fotografía al pie es de la superficie del citado saladar con especímenes de Potamides sp.
Potamides en saladar de Aguamarga.



martes, 19 de agosto de 2014

Experiencias con réplicas arqueológicas

¿Qué contiene este blog?

Describe mis experiencias en la recreación de objetos arqueológicos, réplicas o piezas de inspiración, centrado en la cerámica. 
Cerámicas de Cova de l'Or




Aquí encontrarás experiencias de transformación de materiales, uso de herramientas y desarrollo de procesos relacionados con la producción de objetos arqueológicos.

Malaquita, mena de cobre


Preparación de una pasta: arcilla, pigmentos y desgrasantes

Las entradas irán agrupándose en la secuencia cronológica de las pestañas que aparecen arriba. Igualmente, en las pestañas se establece una clasificación basada en los materiales y procesos.
Los materiales: cerámica a mano, a molde (terracotas) y a torno. Metales: algunos trabajos en hierro, cobre, plomo o plata, pero fundamentalmente bronces. 

Hacha de cubo enmangada
Piedra pulida. malacología arqueológica.
Para trabajos de ambientación arqueológica los materiales son más variados y convencionales, según la conveniencia.
Urna ibérica y puñal de antenas
Ajuar de cerámica islámica y recreación de un zócalo del castillejo de Monteagudo
Collares neolíticos de variscita y conchas de gasterópodos
Para los trabajos en sílex, hueso y madera remitiré al trabajo especializado de un especialista y buen amigo.

¿Qué ofrezco?

Pongo a tu disposición mi trabajo y servicios, que puedo clasificar en:
-Réplicas arqueológicas de catálogo
-Réplicas por encargo
-Tematización de espacios arqueológicos
-Talleres didácticos