domingo, 23 de julio de 2017

La duna fósil. El ciclo vital.










La duna fósil. El ciclo vital.




Playa del Saladar de Aguamarga.

Hoy mar en calma, Poniente y agua limpia.

Ha amanecido algo gris, este domingo de Julio. Voy a la duna muerta, que se parece a una colina, sabiendo que dentro de un rato el sol se mostrará implacable.


Desierto reseco, agostado, sin agua. Duna litoral fosilizada.

Miro sin buscar nada, me paro en las piedras, por los senderos de arena gastada. Ha desaparecido el color que había en primavera. Todo está calcinado, agostado, blanquinoso.



 La costra arenosa de la duna muerta es hosca, monocroma, te tuerce los tobillos y te rasga la piel. Las piedras roídas por el viento esconden eremitorios en miniatura. 


Capa tras capa de arena depositada, compactada, erosionada, comida de litófagos.
El Tolmo de las hormigas.

Como el alma.



Caracoles resecos y blancos, escarabajos vacíos, una araña escondida en su nido. Secos los cardos de mar.


Nido de tarántula.

Tan joven y ya te has derrumbado.

Pequeño, peludo, suave...

¿Siempreviva?


La ola constante sigue acopiando suavemente la arena que antes desgranó, y la deposita. De la duna muerta, encallecida, milenaria, roba la ola su cuarzo molido, y lo lleva mar adentro, y luego lo vuelve a sacar, redondeado, y empieza a formar otra duna. Nunca se detiene este ir y venir. 



Del nido de la araña saldrán más que entraron. El cardo de mar rebrotará la próxima primavera, Escarabajos girarán su bola astral en un ciclo sin fin, nada se detiene, nunca se para este ir y venir. Algas vivas nutridas de algas muertas.


¿Y los hombres? En nuestro pasar dejamos las huellas. Veo unas piedras preciosas translúcidas, de un azul intenso, cortantes. Restos del metal que alguna vez sujetó una puerta que nunca se volverá a abrir.


Homo Ludens.


Minerales fantásticos, vidrio fenicio.

Tecnología punta, siderurgia.


Ahora sale el sol, y en la playa se empiezan a oír los gritos de los niños, rebosando vida. Hora de irse. Siempre hacia la vida.

Y tú, ¿de qué vives?

Vivo del rocío del amanecer, me dice.

Orilla del Mar de la Contestania.


 Lo que no encontré. Aryballos corintio.

 Lo que las olas trajeron de Ebussus.

La moneda extraviada.

Y lo que sí encontré,

Un milagro. Detrás de otro. La vida.